¿Has escuchado frases como “los expertos lo recomiendan” o “todo mundo cree que es cierto”? La persona que te lo dijo trató de convencerte a través de una falacia.
Las falacias son mentiras y excusas vestidas de argumentos con las que pretenden convencerte de algo. Las usan las personas cuando no saben defender su razonamiento y apelan a las emociones. Sé que esta no es una definición filosófica técnica, pero la simplifiqué para que la entiendas. Hoy te mostraré una de ellas muy común en el campo de las inversiones, para que no caigas.
La falacia del experto
¿Has visto anuncios de cereales o de vitaminas en las que ponen a un vato musculoso, quizas un deportista famoso, recomendando este producto? Quizás compraste el cereal con la idea de ponerte bien mamey (musculoso, en México) y lo único que te creció fue la panza. Si te lo creíste, caíste en la falacia del experto. Quizás el vato solo posó para el anunció, pero nunca se tragó un solo plato de ese cereal rancio.
Consiste en hacer creer a los demás que uno tiene la razón porque supuestamente hay otras personas muy reconocidas que sí coinciden contigo. A simple vista son afirmaciones convincentes, pero son solo atajos cognitivos. No ofreces ninguna prueba o razonamiento, solo te respaldas con afirmar que otras personas con mayor preparación o famosos te dan la razón.
Un ejemplo de falacia del experto en inversiones
Te pondré un ejemplo de esta falacia aplicada en las inversiones. En redes sociales encontré a un vato que ofrece un fondo con ganancias del 15 % trimestral. De entrada te digo que la ley prohíbe a los asesores financieros garantizar rendimientos y recibir dinero de sus clientes. De lo contrario se juntaría en la misma persona la calidad de asesor y administrador de fondos, lo cual se presta a estafas. Ve detalles en mi artículo “Inversiones con rendimientos “garantizados”, ¿son reales?”.
Cuando lo cuestioné sobre su autorización por parte de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores me evadió con la falacia del experto.

Lejos de hacer referencia a un sitio en el que podría consultar la información pública de su “fondo de inversión” (el bolso de su pantalón), me evadió con la falacia del experto. “Si personas con maestría y doctorado me dan su dinero, tú me debes dar tu dinero también. Si no lo haces eres tonto”, ese fue el mensaje de fondo.
Aun si fuera cierto que personas con doctorados confían en este fondo, pero ¿de verdad son autoridad en materia financiera? Yo soy contador, pero mi voz no tiene autoridad para opinar sobre qué instrumento financiero debes invertir ni sobre planificación familiar. Un musculoso quizás es autoridad para levantar pesas, pero no para opinar sobre cereales o leyes.
Un verdadero fondo de inversión sabe cómo acreditar su legal operación y no evade el cuestionamiento de usuarios prospectos. Pero cuando no están regulados, quieren hacer pasar un depósito bancario alterado como prueba pública. ¡Error asqueroso por parte de quien ofrece servicios financieros!

Cuando te encuentres con alguien que te propone un negocio que aparenta generar muchas ganancias, tienes que pedir que te demuestre su operación legal. Si es fondo de inversión mexicano, tiene que contar con autorización de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV). Además, debe estar inscrito en el Padrón de Actividades Vulnerables.
Si te esquiva con “Compruébame que he estafado a alguien”, recuerda que el que afirma tiene la obligación de probar. Él afirma ser un verdadero fondo de inversión, él debe probar que lo es, tú no tienes esa responsabilidad.
Si el presunto fondo es de otro país, también debe contar con licencias de la autoridad financiera de su nación. Te digo esto porque de esta misma empresa de la que puse captura vi otra publicación en la que afirmó ser creada en Estados Unidos. Lo hacen para evadirte y darte a entender: “No tengo licencia de CNBV porque hice mi empresa en Estados Unidos”. ¡Eso es mentira!
No aceptes la falacia del experto como una prueba para convencerte. Si harás una inversión, harás negocios con un proveedor o cualquier actividad empresarial que hagas, no confíes a la palabra. Asegúrate de la operación legal de las empresas con documentos. Si son digitales, escánea los códigos QR para verificar que no estén alterados y comprueba la información en las bases de datos de las autoridades financieras y tributarias.
El dinero cuesta esfuerzo mental y a veces físico para generarlo. Así que no lo regales a esquemas ponzi ni a fonditos que te prometen ganancias considerables. Los negocios e inversiones no son un acto de fe ciega. No caigas en falacias como la del “experto”.
