A nadie nos gusta que nos digan “No” cuando deseamos algo.
El “No” suele estar relacionado con el rechazo. Una palabra maldita que rompe corazones y hasta te puede robar la alegría por algunas semanas.
De por sí el “No” suele ser desagradable… y si abusas de esta palabra vas a empeorar una conversación.
Pero no hablemos del “No” que te dio la chica en tu época de secundaria, cuando apenas y te sabías quitar el jabón de las orejas.
Dependiendo las circunstancias, tu “No” te puede crear dificultades para establecer una comunicación clara y fluida.
Abusar de fórmulas negativas crea confusión.

Y te explicaré por qué.
Además de mi formación de contador, cursé la licenciatura en Derecho. Y me ha sido de utilidad porque ahora tengo más facilidad para comprender las leyes que regulan los impuestos de mi país. Y algo que he aprendido de diversos especialistas en el remo tributario es que tienes que pelear las afirmaciones confusas de las autoridades tributarias cuando te toca defenderte de una auditoría.
Te explicó un poco más con un ejemplo.
Cuando haces una factura, puede ser que la autoridad te haga una observación parecida a esta (bueno la tomé de su página de facturación, pero sigue el mismo modelo de redacción que suele utilizar la hacienda pública):
“El receptor no se encuentra dentro del listado de los contribuyentes no activos“.
¿Tú lo entiendes?
No te culpo. Yo tampoco lo comprendía a primera lectura.
En una misma frase se utiliza dos veces la palabra “No”.
Y como este tipo de redacciones, suelen repetirse en otros documentos que la autoridad te envía cuando te revisa. Algunos abogados tributarios defienden a sus clientes atacando dichas redacciones confusas y las han ganado.
¿A dónde quiero llegar?
¿Quieres que tu audiencia comprenda tu mensaje y ganes más rápido suscriptores y posibles clientes?
¿Deseas que el chico o la chica de tus sueños te haga caso?
¿Deseas resolver una negociación en los términos más favorables
Entonces tienes que dejar de abusar de las fórmulas negativas. Evita decir dos veces “No” en una misma oración.
Pero no basta con evitar decir dos veces “No”.
También tienes que evitar la negación de un hecho negativo o de una omisión. Te pondré algunos ejemplos:
- “Este champú no te dejará sin cabello”. Usas dos veces frases parientes del “No”: “No” y “sin cabello”. Cambia esa frase por “Este champú fortalecerá tu cabello” por ser más fácil de entender.
- “No quiero que no te quedes con esa mala impresión de tu amigo”. ¿Qué, qué? Ahora 3 fórmulas negativas que lo confunden todo: “No quiero”, “no te quedes” y “mala impresión”. Cambia esa frase plagada de “No” por “Quiero que te quedes con esa mala impresión de tu amigo”. Es más fácil de entender cuando manejas solo una negación que tres en una misma frase.
Tu forma de comunicarte tiene que ser tan fácil de comprender a la primera vez. Pero si tu cliente, novio, novia o socio tiene que traducir lo que le dices, entonces hay que trabajar en la simplificación de tu mensaje.
