¿Creciste viendo caricaturas de Superman, Batman o el Hombre Araña? Quizás te entusiasmaste viendo cómo salvaban a todo el mundo. Al igual que tú, también yo decía: “Quiero ser como él”.
Es excelente que ayudes a los demás cuando te pidan apoyo o cuando tú ves que realmente lo necesiten. Para alcanzar tu máxima versión también necesitas ser solidario y amistoso.
Sin embargo, debes cuidarte de no caer en la trampa de proteger en exceso a todo el mundo. Incluso sacrificando todo el tiempo tus metas. A esto se le llama síndrome del salvador.
Señales del síndrome del salvador
Yo he visto estas situaciones que reflejan este desequilibrio entre ser buen amigo y estar obsesionado con ayudar sin amarse a uno mismo:
- “El vecino se quedó solo. ¿Será que ya lo dejó su esposa? Dejaré mi trabajo esta semana y todos los días iré a verlo”. En realidad, la esposa solo fue a ver a sus papás.
- “Mi mamá tiene cáncer y necesita dinero para sus medicinas. Pero los únicos 500 dólares que tengo mejor se los regalaré a mi amigo Gastón que está sin dinero”. Y el Gastón cada fin de semana se gasta todo su dinero en los bares más caros del pueblo.
- “Las últimas 3 noches he dormido solo 2 horas por mis deberes escolares. Pero debo ayudar a mi amigo a terminarle su tesis”. Y el amigo dormido como un bebé, confiado de que su salvador sacará todos sus pendientes.
Es difícil reconocer cuando tenemos el síndrome del salvador. Pensamos que hacemos bien en renunciar siempre a nosotros con tal de que nuestros amigos no sufran ni una pizca de preocupación.
Quizás hasta imaginemos o inventamos en la mente problemas y escenarios donde somos necesarios en la vida del amigo. Como el primer caso que te comenté.

Ser buen amigo sin ser Superman 24/7
Hay 2 cosas que tienes que reconocer… bueno son 3:
- Tus amigos tienen que ser responsables de sus acciones y funciones. De lo contrario no serán capaces de resolver sus propios problemas.
- Tus amigos deben tener oportunidades para aprender, incluso de sus errores. En el segundo ejemplo, Gastón tenía que afrontar las consecuencias de malgastar su dinero para desarrollar disciplina financiera.
- Tú también necesitas vivir tu vida. Tienes que cumplir tus funciones como patrón, empleado, cónyuge, hijo…Debes dormir. Llevar puesta la capa de Superman las 24 horas te estorbará y te llenarás de estrés al no poder salvar a todos.

No se trata de ser egoístas y olvidarse de los amigos. Sí es posible ser equilibrado. Amar a los amigos y amarse a sí mismo es la base de amistades duraderas.
Ofrece consejos a tus amigos para cumplir sus deberes. Deja que lo intenten primero por ellos mismos.
Permite que tomen sus propias decisiones.
No te precipites en pensar que ya sabes todos los problemas de tu amigo para lanzarte a salvarlo. Recuerda que si a un pez lo “rescatas” del agua por tu temor de que se ahogue terminarás dañándolo. Escucha antes de actuar; no inventes escenarios en tu mente en donde tú seas el héroe.
Cuando te pidan ayuda y tú sabes bien que han hecho todo lo posible por salir adelante, tu apoyo será más provechoso. Así no serás solo tú el salvador; también tu amigo aprenderá a salvarse y se sentirá con mayor sentido de logro.

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